Confiando en lo Intangible
Es una costumbre mía dejar semillas de flores cuando me mudo de una casa a otra. Supongo que es un pequeño acto de reciprocidad, confianza, algo que puedo dejar para los próximos guardianes.
En TWP, he llegado a entender lo mucho que las personas con las que trabajamos hacen esto cada día, a grandes escalas.
Estas comunidades están invirtiendo todo en fines que nunca verán, porque saben que es necesario.
Creo que todos debemos aprender a hacer lo mismo.
En mayo, 16 de estas organizaciones se reunieron en Honduras, con el apoyo de la Alianza para el Clima y el Uso de la Tierra (CLUA), para compartir sus experiencias de colaboración con TWP en el fortalecimiento organizativo. Los grupos comunitarios participantes en el programa han evaluado los puntos fuertes y débiles de su organización, han elaborado planes estratégicos a largo plazo y han aplicado esos planes en proyectos piloto.
Estos resultados son mucho menos tangibles que plantar árboles o construir estufas. Es difícil cuantificar lo que hacen el desarrollo de capacidades, la planificación estratégica o los intercambios de conocimientos.
Pero nunca me ha quedado más claro que en Honduras. Cuando se ve el profundo nivel de compromiso, entusiasmo e interés de los participantes por aprender unos de otros, no hay duda de que las ideas surgidas de este encuentro cambiarán vidas en lugares que quizá nunca lleguemos, de formas que quizá nunca veamos.
“La organización es un pilar fundamental para nuestras iniciativas. Primero, tener en cuenta quiénes somos, qué es lo que hacemos, y para qué lo hacemos.. esta experiencia de acompañamiento, sobre todo, nos ha ayudado para seguir, para que nuestras organizaciones se mantengan, para que no se pierdan. Y si lo podemos llevar de la mano con la experiencia de otras organizaciones y de las organizaciones que vienen, se hace una cadena de crecimiento muy importante.” - Areli Castellanos, LIMAXTUM
En última instancia, fortalecer las organizaciones locales significa que se protegerán los bosques ancestrales, que las comunidades desplazadas reconstruirán sus medios de vida y que miles de mujeres respirarán aire limpio en sus hogares. Y, sobre todo, significa que estos esfuerzos podrán mantenerse más allá de la vida de las personas que los iniciaron.
Como dijo uno de nuestros participantes, “no dejamos proyectos, dejamos personas capacitadas.”
Para mí, esa es la diferencia entre dejar una sola flor hermosa o dejar semillas para cientos más bajo la tierra.

