Hacia el Equilibrio en la Costa de El Salvador


En TWP, siempre hemos creído que los líderes locales son los mejor capacitados para abordar los retos de sus comunidades. Pero en muchas de las regiones en las que trabajamos, las mujeres experimentan esos retos de formas distintas y siguen enfrentándose a barreras para liderar sus soluciones.

La estabilidad a largo plazo de las comunidades no puede realizarse sin el liderazgo activo de las mujeres que las sustentan.

Este principio está integrado en todas nuestras asociaciones, pero estamos especialmente orgullosos de destacar el trabajo de nuestros socios más nuevos: las organizaciones hermanas de la Asociación Mangle y la Asociación Cincahuite, que siguen fortaleciendo los medios de vida de las mujeres en la costa de El Salvador.

Ambas organizaciones tienen su sede en la bahía de Bajo-Lempa Jiquilisco, en la costa Pacífica del país, donde los índices de pobreza y la vulnerabilidad a los desastres naturales siguen altos. Como muchas familias de la región se enfrentan a la inseguridad alimentaria, hemos apoyado los esfuerzos de la Asociación Mangle para capacitar a las mujeres locales y proporcionarles los materiales necesarios para la cría sostenible de gallinas criollas. La formación se centra en la producción de alimentos para gallinas, elaborados totalmente con ingredientes naturales locales, así como en el cuidado a largo plazo y la integración en sistemas agroecológicos. Muchas de las 18 mujeres que han participado en el programa han aumentado sus ingresos hasta 100 dólares al mes con la venta de huevos y carne, al tiempo que han reforzado la seguridad alimentaria y la nutrición del hogar.

Junto a estos esfuerzos, la Asociación Cincahuite se ha centrado en restaurar zonas costeras cruciales para los medios de vida basados en la pesca limpia, la prevención de inundaciones y la biodiversidad local. Con nuestro apoyo, el año pasado trabajaron con cooperativas pesqueras locales para plantar más de 40.000 plántulas de mangle rojo en zonas vulnerables de la costa. Muchas de estas cooperativas pesqueras están dirigidas por mujeres, cuyas vidas dependen de la salud de las zonas de reposición de peces dentro de los ecosistemas de manglares.

Estas mujeres ven claramente la conexión entre el bienestar de sus tierras y el de sus propias familias, y siguen luchando por ambos.

El Salvador, como muchos países de Latinoamérica, se enfrenta a mayores amenazas y a una disminución de los recursos para las causas que consideramos fundamentales; pero en toda la región, comunidades como éstas también siguen luchando, siguen viviendo según sus valores y siguen trabajando por un futuro más equilibrado.

Nuestro rol es seguir apoyando a la población local, y especialmente a las mujeres locales, mientras guían el camino.

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